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Definición y aproximación al concepto de estrés laboral

La mayoría de las concepciones actuales sobre el estrés laboral lo definen como un fenómeno consistente en una relación o transacción entre la persona (el trabajador, definido por sus capacidades y recursos personales) y el entorno o ambiente (en este caso, laboral, definido por las condiciones y demandas de trabajo), que resulta ser gravosa (o que la persona la percibe como tal) para el bienestar del individuo, y que deviene en trastornos psicológicos, conductas insanas y finalmente, en enfermedad (Edwards y Cooper, 1 988; Harrison, 1978; Lazarus y Folkman, 1984).

Una definición que tiene gran aceptación y que tal vez ofrezca una información que permita identificar el estrés psicosocial es la de McGrath (1970): «El estrés es un desequilibrio sustancial (percibido) entre la demanda y la capacidad de respuesta (del individuo) bajo condiciones en las que el fracaso ante esta demanda posee importantes consecuencias (percibidas)».

En definitiva, tanto desde el enfoque que subraya la importancia que para la experiencia de estrés tiene la valoración que la persona hace de los potenciales estresantes (Lazarus y Folkman, 1984), como desde aquellos que ponen un especial acento en la importancia que la persona da a dicha discrepancia como factor clave en la experiencia de estrés (Edwards y Cooper, 1988), lo cierto es que en cualquiera de los enfoques se pueden encontrar tres grandes grupos de variables que se deben tener en consideración:

- El ambiente

- La persona

- Las consecuencias individuales (salud)

- Organizacionales (Olmedo y Santed, 1999)

Como conclusión inicial, un enfoque teórico integrador, que contemple las características personales del sujeto, las características del ambiente y las relaciones entre ambas, propiciará una mejor comprensión de los procesos de estrés, al mismo tiempo que permitirá conseguir llegar a una explicación más completa de la varianza en la medida de los resultados.

Factores de estrés

El estrés hoy día se considera como un proceso interactivo en el que influyen los aspectos de la situación (demandas) y las características del sujeto (recursos).

La importancia que las características contextúales (entorno de trabajo) tienen para determinar la respuesta del individuo está en función del nivel de ambigüedad que presente dicho contexto. Es decir, cuando «lo situacional» tiene mucho peso, las variables personales son poco importantes. Por el contrario, si la situación es confusa, se presta a la interpretación del sujeto y en este caso las características del individuo son más determinantes de su conducta.

Estructura organizacional

Los datos aportados por los trabajos más recientes apoyan la hipótesis que defiende las estructuras descentralizadas, en las que las decisiones sobre los distintos problemas son tomadas por los miembros distribuidos horizontal y verticalmente en los distintos niveles jerárquicos.

Este tipo de estructuras facilita la comunicación verbal y aporta satisfacción y un mejor rendimiento laboral (Peiró, 1991), frente a aquellas estructuras centralizadas en las que el control y el poder lo ostentan pocas personas.

Tamaño de la empresa

Algunas de las investigaciones encuentran una relación inversa entre esta variable y el grado de satisfacción que experimentan sus empleados, de modo que a mayor tamaño empresarial, menor satisfacción. Sin embargo, la falta de resultados claros sugiere que existen otras variables que pueden interaccionar con ésta, como pueden ser los sistemas de comunicación, el tamaño de las unidades, etc.

Condiciones físicas

Muchos estudios han encontrado que distintos aspectos físicos, como el ruido, la vibración, la iluminación, la temperatura, las condiciones higiénicas, etc., tienen consecuencias potencialmente peligrosas para la salud física y psicológica de sus empleados, pudiendo afectar a aspectos como la motivación, los accidentes y el absentismo laboral, entre otros.

Nuevas tecnologías

Se considera que la aplicación de las nuevas tecnologías en el mundo empresarial ha sido un arma de doble filo en cuanto al estrés se refiere, ya que puede suponer una fuente de estrés o bien puede eliminar problemas que lo generaban (Peiró, 1991). En este sentido, se sabe que la forma en la que se implantan estas nuevas tecnologías determina en buena medida el tipo de consecuencias que afectarán al individuo y a la organización (Mumford, 1983), por lo que resulta conveniente la participación de los usuarios en esta implantación.

Cambios organizacionales

La inseguridad laboral y la pérdida de trabajo afectan también a las relaciones conyugales y familiares, en las que aparecen implicados otros elementos, como las dificultades económicas, el apoyo social y variables personales (Hartleyetal., 1991).

Características o contenidos del puesto

Esta variable hace referencia a aspectos como las horas de trabajo, la existencia de turnos, la carga laboral, etc. En cuanto a las horas de trabajo, ha habido en las últimas décadas un cambio en las expectativas del número de horas semanales que debe trabajar una persona, y se observa una tendencia a la reducción de éstas.

A todo esto hay que añadir las consecuencias negativas que se desprenden del hecho de pasar menos tiempo con la familia o la dificultad para llevar una vida social adecuada.

Relaciones interpersonales

El desempeño de roles dentro de la organización es una de las fuentes generadoras de estrés en los individuos bajo ciertas circunstancias, entre las que se destacan cuatro, siguiendo a Olmedo y Sanfed, que se resumen en la tabla siguiente

Relación familia trabajo

El estrés familiar puede repercutir en el contexto laboral, distintos factores laborales pueden interferir en la vida familiar, como el número de horas que se dedican a trabajar, la distribución del horario y los cambios de residencia por motivos de trabajo, entre otros (Staines y Pleck, 1983).

Desarrollo de la carrera profesional

En los momentos iniciales de la carrera laboral, puede ser más fácil que se den fenómenos como la discrepancia entre las expectativas del trabajador y la realidad (Louis, 1980). Por el contrario, no es raro encontrar que, con la consolidación de la carrera y la consecución del éxito profesional, aparezca muchas veces asociado un sentimiento de fracaso en la vida personal, de alienación, de falta de sentido en lo que se hace y de carencia de relaciones interpersonales realmente satisfactorias (Evans y Bartolomé, 1986).

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