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Trastornos Psicopatológicos Consecutivo al Maltrato

El maltrato es un factor estresante, y como tal aumentará el riesgo de aparición de problemas de salud mental en la mujer. Las mujeres maltratadas pueden presentar cuadros depresivos, trastorno de ansiedad, trastornos fóbicos, trastorno de estrés postraumático, trastornos disociativos, trastornos de la conducta alimentaria, abuso de tóxicos...

Depresión en la mujer maltratada

La prevalencia de depresión en la mujer maltratada encontrada en los diferentes estudios varía desde el 15 hasta el 83%. Los síntomas son indistinguibles a los de depresión de otro tipo: ánimo bajo, apatía, astenia, hiporexia, anhedonia, insomnio, ideas de muerte y, a veces, ideas autolíticas. Algunos estudios señalan que el riesgo de presentar un episodio depresivo está relacionado con la proximidad del maltrato. La gravedad y la duración del maltrato se asocian con la prevalencia y la gravedad de la depresión, relación que es dependiente de la dosis. Pero la depresión no sólo aparece en las mujeres que continúan en la situación de maltrato; de hecho, hay estudios que hallan mayores índices de depresión en las mujeres no expuestas en ese momento al maltrato. Hay que destacar que el riesgo de suicidio es superior al del de la población general, con una prevalencia del 4,6-77%. Curiosamente, algunos estudios refieren que los intentos de suicidio son más frecuentes que las ideas autolíticas en este grupo de mujeres. En 1 de cada 4 intentos de suicidio en mujeres subyacen malos tratos.

Trastornos fóbicos y ansiosos

Las mujeres maltratadas tienen más riesgo de sufrir trastornos de ansiedad. Si bien, hay algún estudio que halla la misma prevalencia de trastorno de pánico tanto en las mujeres maltratadas como en las no maltratadas en los matrimonios con discusiones frecuentes. A veces, estas mujeres desarrollan fobias secundariamente a la situación de maltrato. La agorafobia (miedo a salir del domicilio) es una de las fobias más frecuentes en estos casos.

Trastornos postraumáficos

Estos trastornos engloban la mayor parte de los cuadros clínicos secundarios al maltrato. Por otro lado, son los únicos diagnósticos en los que se identifica de forma directa el maltrato como causa de la sintomatología de la mujer. En el DSM-IV hay 2 categorías diagnósticas principales: el trastorno agudo por estrés y el trastorno por estrés postraumático (TEPT). La diferencia principal entre ambos es la duración de los síntomas: en el primer caso (agudo) deben estar presentes durante 2 días a 4 semanas, y en el TEPT deben superar 1 mes de duración. La aparición de un trastorno agudo por estrés puede predecir el desarrollo posterior de un TEPT.

La prevalencia del TEPT en mujeres maltratadas es del 30-80%. Es mayor en las mujeres que viven en casas de acogida. Los síntomas más característicos del TEPT son: la reexperimentacíón del evento traumático, la evitación de estímulos asociados o el embotamiento de la capacidad de respuesta y el aumento de nivel de activación.

Estos síntomas se pueden dar en conjunto, cumpliendo los criterios para el diagnóstico de TEPT, o por separado. La reexperimentación del trauma es muy frecuente en las mujeres maltratadas, y aparece de forma intrusiva. Las pesadillas y los flashhacks, que suelen ir acompañados de sensaciones corporales de miedo y tensión, pueden ser tan intensos que afectan al funcionamiento cotidiano de estas mujeres. La probabilidad de que estos síntomas aparezcan es mayor cuando la mujer está relatando episodios traumáticos o cuando percibe un estímulo que le recuerda los malos tratos (imagen, olor...). Por este motivo, estas personas evitan lugares, situaciones y actividades que le recuerden el trauma.

El elevado nivel de activación, o arousal, se manifiesta como trastornos del sueño (dificultad para conciliario, despertares frecuentes), ataques de rabia e ira, y dificultades para la concentración. Estas mujeres están hiperalertas o hipervigilantes, y se sobresaltan fácilmente ante estímulos relacionados con el trauma. Tienen miedo casi de forma permanente. Estas reacciones son adaptativas a la situación de maltrato.

Las mujeres maltratadas tienden a aislarse socialmente, en general por miedo al aumento de la violencia. Algunas veces no quieren que sus allegados tengan conocimiento de la situación de maltrato, tienen miedo a que les culpen de ello. Aunque muchas de las mujeres maltratadas cumplen los criterios diagnósticos para el TEPT, hay autores que defienden la idoneidad de una categoría diagnóstica específica. En este sentido, en países como Estados Unidos hay varias subeategorías de TEPT: síndrome de la mujer maltratada, síndrome del trauma de violación y síndrome de acomodación al maltrato infantil. Una razón muy importante para emplear esta categoría diagnóstica es que si conceptualizamos los síntomas de la mujer maltratada como TEPT conseguimos "despatologizar" a la mujer.

Abuso y/o dependencia de sustancias

El uso de psicofármacos, ansiolíticos e hipnóticos, es frecuente en las mujeres maltratadas. La mayoría de las mujeres los usa como una forma de paliar los síntomas de ansiedad y TEPT. De la misma manera, otras mujeres consumen alcohol u otras drogas. La prevalencia del consumo de alcohol y otros tóxicos difiere según los estudios. Para el alcohol se sitúa entre el 7 y el 45%, y para otras drogas estaría entre el 5 y el 33%. El riesgo del abuso de sustancias puede disminuir la capacidad de toma de decisiones para salir de esa situación.

© Esteve 2013